Pues un domingo. Para algunos de resaca, para otros de comida familiar, para unos y otros de sofá y peli , pero un domingo vulgar al fin y al cabo. Anodino, rutinario, autocomplaciente y de confortable seguridad. Uno se amodorra frente a la tele y se deja llevar hasta que se arrastra a la cama a duras penas y se vuelve a dejar llevar hasta esa entidad monstruosa bautizada con el nombre de lunes.
Pero algo pasa con Calleja. Sí, cuando "lo ponen en la tele" me da subidón, sí. Me animo a hacer una buena cenita y me aseguro de que los niños estén dormidos a las 10.30 de la noche. Por una vez el slogan es cierto. Empieza la aventura. Pero no con orcos , ahí a lo bestia, venga a darle al combustion y al after effect (entre otros cuyo nombre desconozco). No, no. Calleja no es Vigo Mortensen , ni falta que le hace. Calleja es un señor delgadito de Castilla y León , pero muy resolutivo y ágil, que lo mismo sobrevive al naufragio de un barco en el Cabo de Hornos, que te nada con tiburones , que te sube un 8000. Ahí en plan con los colegas, explicando por qué uno se tira muchos pedos a cierta altitud y soltando un chascarrillo tras otro.
Calleja es un "mariano" superhéroe. Sí, un señor bajito que se pone un mono para la nieve y se convierte en un tipo absolutamente aspiracional , pero con un añadido poco visto en los cómics. Nuestro explorador no sólo ayuda al débil , sino que le abraza y le besa. Se ríe y mucho. Y esa cercanía es la que transporta la aventura al salón de nuestra casa, la hace real y nuestra.
Querido Jesús, sólo tienes un defectillo .- aunque yo a ti te lo perdono todo.- cállate un ratito, por Dios. Como director del programa, deberías dejar hablar algo más a los demás, compañeros y entrevistados. Pero, vamos, que ya te digo que se te perdona. También te digo que miedito tengo de la invasión telecinquera en vuestro campamento base. Que tu programa es blanco como la nieve que escalas , que no hurgas en la mierdecita de los chavales que participan contigo y que, encima, das el dinero para causas solidarias. Vamos, que , como se suele decir, estás en las Antípodas de la Carretera de Fuencarral.
Cuídate. Y vuelve pronto. Ah¡ Y no se te ocurra llevarte a Pablo Motos a un desafío, que sé que lo estás intentando. Ya puestos, prefiero que seas tú el que hable sin parar. Vamos, de aquí al Himalaya,.......Muac.









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