Osel Hita, la infancia podrida y la vida por delante

Querido Osel ( no conozco tu nombre verdadero):

He leido de tu peripecia vital en los distintos periódicos, aunque la sigo desde que eras pequeño, con más impotencia que criterio. Recuerdo como tus padres ( los siento, es lo que hay) te entregaron a una comunidad religiosa, perdida en la geografía del mundo. Una Comunidad como tantas otras ( o más que tantas otras). Como entregaron a un chaval, cómo...Una madre no puede dejar de preguntárselo.

Tú lo haces a diario, lo sé por tus únicas declaraciones  a la prensa, tantos años después, 18, nada menos. Has dicho que tu infancia está diluida, que no encuentras el norte, que buscas en una brújula que alguien te dio. ¿Cómo vas a recuperar tu vida?
Lo vas a hacer, con la fuerza que has tenido para escapar de la secta.- sí, secta. ¿Alguien encerraría a un niño 18 años?.- Pues eso, secta, mal que le pese a cualquier pseudo-intelectual que viva en un piso de 400 metros cuadrados en pleno de centro de Madrid, después de haberse metido por la nariz la M-30. 

Las religiones son así, no sólo la Iglesia Católica que, por cierto, más allá del Opus Dei y los Legionarios de Cristo, estos, no es más que el poder de la fé anclado en los siglos, el miedo, la muerte y la esperanza. 

Querido Osel : enhorabuena por tu resurección, por tu lucha , por tu calma, por tu aguante, sigue creciendo,no perdones lo imperdonable  hasta que creas que debes hacerlo, respira el aire de Madrid de noche, duerme tranquilo en tu casa. Piensa que lo has hecho muy bien, eres un ejemplo de libertad.

Con todo mi amor, buenas noches.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

lo peor de todo es que sus padres son como la mayoria de los padres responsables y llenos de buenas intenciones

en conclusion todos estamos indefensos